Valoración de Empresas


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¿Qué es el Informe de Valoración de Empresa?

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¿Qué aporta el Informe de Valoración de Empresa?

El ocaso de la empresa… o el nuevo renacer

El Informe de Valoración de Empresa es una potentísima herramienta para conocer el valor de cualquier empresa.

Una valoración de empresas es necesaria para vender, comprar, fusionar empresas, concurso de acreedores, etc.

La valoración de empresas es una nueva disciplina enmarcada en el campo de las finanzas, que cada vez cuenta con una mayor aceptación. Se puede definir la valoración de empresa como un proceso por medio del cual, tras la aplicación de unos conocimientos técnicos y por medio del uso del juicio profesional, se obtiene el valor objetivo de la misma, considerando valor objetivo al que tendría la empresa en circunstancias normales dentro de su contexto de actividad e independiente de los sujetos involucrados en la posterior negociación (empresa compradora y vendedora).

Por medio de la valoración de una empresa no se pretende determinar el precio de la empresa o negocio, ya que el precio será el que finalmente se fije en el proceso de negociación, pero este valor servirá de punto de partida para la futura negociación.

El incremento del interés por la valoración de empresas en los últimos años viene dado por la creciente necesidad de conocer el valor de las empresas. Pero, ¿Porqué valorar una empresa?.

Los principales motivos por los que se necesita valorar una empresa son:

Venta: A la hora de realizar la venta de una empresa, será necesario asignarle un valor a partir del cual se llegará la precio de Compra-Venta que satisfaga a ambas partes (Comprador y Vendedor). Aquí existen 2 perspectivas:

  • Comprador: La valoración le indicará el precio máximo a pagar.
  • Vendedor: La valoración le indicará el precio mínimo de venta.

Obtención de Financiación: Actualmente, debido a la crisis, los propietarios y directivos necesitan saber el valor de la empresa para obtener financiación, ya sea por medio de concesión de préstamos o emisión de empréstitos. De tal forma que se podrá obtener financiación, siempre y cuando el valor de la empresa sea positivo aún con la obtención de la nueva financiación.

Enajenación de una parte de la empresa: Este caso se dará cuando un socio quiera enajenar sus acciones o participaciones, en cuyo caso se deberá hallar un valor para las mismas. En este caso, se valorará la empresa como un todo y posteriormente, se calcula el valor de la participación del socio en función del porcentaje que posea en la misma.

Herencias y testamentos: La valoración de la empresa servirá para comparar el precio de las acciones o participaciones con el de otros bienes.

Sistemas de remuneración basados en la creación de valor (sistema de Bonus): Existen sistemas de retribuciones de ejecutivos que están directamente relacionados con la creación de valor, de tal forma que se debe realizar una valoración para ver cual es el valor creado y por tanto atribuible a los directivos.

Ciertos procesos de arbitraje: En los procesos en los que haya disputas por el precio, se deberá realizar una valoración de la empresa de tal forma que el sistema de valoración que más se ajuste a las metodologías comúnmente aceptadas será la que finalmente más se aproxime al laudo arbitral.

Decisiones estratégicas: Por medio de la valoración, se podrá medir el impacto de posibles políticas y estrategias de la empresa.


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¿Qué es la valoración de empresa y para qué sirve?

El cálculo de valor de empresa determina la diferencia entre la capitalización bursátil de tu empresa y tu deuda financiera.

De manera rápida, el precio de tu empresa está determinado por tu fondo de comercio, que reflejará la viabilidad de tu negocio.

En consecuencia, el valor real de tu empresa será igual a la capacidad de generar dinero que tiene, en función de los elementos que la componen.

El valor de tu empresa estará determinado por tu fondo de comercio, que a su vez reflejará la viabilidad del negocio, apoyada en la capacidad de generar dinero que tienes en función de los bienes que posees. Debido a que valorar tu empresa puede resultar complicado, y si además no se tiene el juicio correcto o adecuado, concretar el costo suele ser una tarea difícil. En este proceso siempre hay toques subjetivos que debemos evitar a toda costa.

Es por ello que el cálculo del valor de empresa te permitirá hacer todo esto de manera más práctica y específica, pues te permitirá tener en cuenta todos los procedimientos necesarios para determinar el precio, a partir de valores reales.

Para hacerlo, debes tomar cuenta las numerosas variables que existen dentro de tu negocio y realizar los cálculos pertinentes cautelosamente si no quieres perder dinero.

Este método, gracias a su exactitud, es el más utilizado a la hora de valorar compañías, pues incluye todo aquello que compone tu empresa.

El cálculo de valor de empresa es una metodología exacta que te permite medir el precio real que tiene tu negocio. Para calcular el valor de tu empresa debes tomar en cuenta:

  • Bienes físicos: Todo aquello que sea tangible; su valor se estima según su precio.
  • Bienes humanos: El personal que compone tu empresa se valora según sus sueldos y sus cargas sociales. Además, sus contribuciones por incapacidad laboral, desempleo o reposo por enfermedad.
  • Bienes legales: Es necesario que tomes en cuenta todos los asuntos fiscales y mercantiles pertinentes.
  • Bienes tecnológicos: Hoy en día, estar al tanto de las nuevas maquinarias e inventos que puedan ser útiles en tu empresa es necesario. Desde equipos y programas, hasta conexión a Internet y páginas web, todo esto entra en el valor de tu empresa.
  • Experiencia: De igual forma, tomar en cuenta los años que has trabajado en tu empresa es fundamental para valorarla. Este es, sin duda, el punto más complicado.

En este proceso debes evitar sobrevalorar tu empresa, inmiscuirte en negociaciones interminables con poca transparencia y permitir que el valor de tu empresa se llene de confusión.


¿Cómo calcular el valor de una empresa?

Existen numerosos métodos desarrollados por expertos en finanzas para calcular el valor de empresa. Aquí presentamos algunos de ellos:

De manera manual

  1. Valor contable: Este método se basa en el balance de las cuentas de tu empresa.

Los expertos aseguran que este es uno de los mecanismos más fáciles de calcular, pues solo hace falta tener en cuenta el patrimonio neto de la empresa.

Se calcula de la siguiente manera:

Bienes patrimoniales (socios, inmuebles, beneficios, etc.) + Pasivos (deudas) = Valor contable

Este método es ideal para empresas con grandes beneficios patrimoniales. Sin embargo, si tu empresa se compone de beneficios no tangibles, no es el cálculo más adecuado.

  1. Valor de liquidación: Este permite hacer una estimación del valor de tu empresa en un momento determinado.

En este cálculo no se tienen en cuenta los precios de los activos, sino su valor en una posible venta actual según los bienes en el mercado.

  1. Múltiplo de las ventas: Se emplea normalmente en empresas de tecnología y se calcula de la siguiente manera:

Dinero aportado por las ventas de tu empresa X Coeficiente determinado por la actividad de tu empresa en un período determinado = Múltiplo de las ventas

Además, resulta relevante tomar en cuenta la actividad de empresas similares, de manera que el valor que obtengas pueda ser comparable.

  1. Valor de los beneficios: Se basa en la relación de precio por ganancias. Es útil para empresas que coticen en la bolsa. Se calcula así:

Precio / Beneficio por acción = Valor de los beneficios

  1. Valor de los dividendos: En este método se calcula el valor de tu empresa según los dividendos por acción que puedas obtener.

Se hace de la siguiente forma:

Dividendo de cada acción de tu compañía / Rentabilidad del accionista = Valor de los dividendos

A través de Excel

Partiremos de la siguiente fórmula:

valor de empresa

De donde:

  • V = Valor de la empresa
  • F = Flujos promedios anuales
  • g = Tasa de crecimiento (Porcentaje de crecimiento)
  • c = Costos de capital
  • r = Tasa libre de riesgo
  • e = valor actual
  • I = Inversión de riesgo

1. Escribiremos en Excel los siguientes indicadores:

  • Valor de la empresa
  • Flujos
  • % o tasa de crecimiento
  • Costos de capital
  • Tasa libre de riesgo
  • Inversión inicial

valor de empresa

2. Escribiremos los datos de nuestra empresa a partir del renglón de los flujos.

valor de empresa

3. Nos colocamos sobre el renglón “Valor de empresa” y añadimos un signo “=”.

valor de empresa

4. Seleccionamos el valor de nuestros flujos.

valor de empresa

5. Lo multiplicamos por nuestra tasa de crecimiento más 1.

Esto arrojará un primer valor.

6. Dividimos ese valor por la suma de los costos de capital, más la tasa libre de riesgo, menos el % o tasa de crecimiento.

valor de empresa

7. Observa el valor de tu empresa.

valor de empresa

8. Dividimos entre la constante e, que ya viene predeterminada por Excel, y lo multiplicamos por 1.

valor de empresa

9. Ahora sumamos la inversión inicial.

valor de empresa

10. Finalmente, tenemos el valor de nuestra empresa.


Ejemplo de valor de empresa

Imaginemos que la capitalización bursátil de tu empresa es de $100,000.

De igual forma, tus deudas tienen un valor de $50,000.

Por último, tienes en caja $10,000

El valor de tu empresa sería igual a = $100,000 + $50,000 – $10,000 = $140,000

Al sumar el valor de la capitalización bursátil de tu empresa y tus deudas, y restarle a esto tu dinero en caja, obtendrás el valor de tu empresa de una manera rápida.


Conclusión

Como se ha estudiado en este artículo, existen numerosos métodos para calcular el valor de tu empresa. Cada uno de ellos te aporta información circunstancial para la valoración de tu negocio.

Estos métodos son bastante completos y, por ello, son usados en la mayoría de las compañías, pues aportan información exacta y específica sobre las cifras que contiene una empresa.

En general, el cálculo del valor de tu empresa dependerá de numerosos factores, pero sobretodo de tus expectativas y necesidades, así como del precio que quieran pagar por ella.

En conclusión, este método aportará información clara sobre el valor de tu empresa, obtenida a través de cálculos matemáticos exactos que te permitirán acercarte a lo que vale tu negocio.


¿Cómo hacer una valoración de tu empresa si recibes una oferta para venderla?

La maquinaria, la marca y el fondo de comercio. Pero también el equipo humano y el posicionamiento en el mercado.

Estas, y otras muchas variables, son elementos que hay que tener en cuenta a la hora de poner precio a un negocio. Un cálculo en el que hay que hilar muy fino si no queremos perder dinero. Y unos métodos de valoración que debes dominar tanto para vender un negocio como para comprar una empresa ya en funcionamiento.

Tanto para los que quieren vender su empresa como para los que pretenden comprar una, poner el precio justo es una decisión compleja. Por lo general, el empresario que se desprende de su negocio, al que suele comparar con un hijo, lo valora por un precio superior al que realmente tiene.

Simplificándolo al máximo, el precio de una empresa está determinado por su fondo de comercio, que refleja si el negocio es viable o no. En este grupo caben maquinaria, equipamiento, contratos, licencias, clientes, modelos de empresa, marcas y patentes, entre otros. Pero también hay que tener en cuenta el sector en que se esté operando: si tiene perspectivas de crecimiento, el precio será mayor.

En cualquier caso, el valor real de la empresa se mide por la capacidad de generar dinero que tiene; por eso, a la hora de valorar los elementos que la componen, hay que hacerlo en función de lo que aportan a la empresa, no medirlos de manera independiente.

Elementos físicos: Aquí entran los bienes tangibles de la empresa: maquinaria, local, material, stock de productos, materias primas, mobiliario… Es el apartado más fácil de medir; su valor se estima sólo por el precio. Aquí es importante tener en cuenta la depreciación de las herramientas, maquinarias o vehículos, que lo rebajan. Si el local es de alquiler, valora su importe; si es un edificio propio, observa los gastos de mantenimiento.

No pienses sólo en las partidas más visibles; el mantenimiento requiere otros gastos que no deben olvidarse, como los gastos de material de oficina, suscripciones, teléfono, o correo.

Elementos humanos: ¿Cómo ponerle precio al capital humano de la compañía? En este punto, valora, además de los sueldos, la contribuciones por incapacidad laboral, el desempleo o bajas por enfermedad. No se trata sólo de calcularlo según los salarios y las cargas sociales, sino de ir más allá. Pregúntate si va a haber prejubilaciones, si hace falta contratar más personal, qué perfil se necesita y cuánto cuesta aumentar o disminuir el equipo.

Elementos legales: Debemos cuidar mucho los cálculos referidos a contratos, licencias, seguros o patentes. “Hay que cerrar bien todos los asuntos fiscales y mercantiles antes de la venta para evitar que surjan problemas después”, aconsejan los expertos. Para solucionarlos, es recomendable acudir a un especialista que se encargue de cerrar esos flecos que escapan al pequeño empresario y que pueden provocar más de un disgusto.

Elementos tecnológicos: Ser una empresa del siglo XXI requiere, inevitablemente, estar al día en todos los avances tecnológicos que afecten al sector. Equipos y programas informáticos, telefonía, conexiones a Internet, una página web propia, innovaciones (tanto en productos como en los procesos), caja registradora, terminales del punto de venta y sistema de alarma o de seguridad son algunos de los elementos que tendrás que estudiar con detenimiento. Pero ten en cuenta que la tecnología no dura para siempre.

Aspectos empresariales: Recuerda que lo que se compra o se vende es un proyecto, años de experiencia, en definitiva, tu vida de empresario. Y eso son palabras mayores. Hablamos de aspectos como la cartera de clientes, proveedores, competitividad de la empresa, riesgos en los que puede caer, estrategias de márketing, planes de crecimiento, situación del sector, servicios externalizados o que requieren serlo… Aquí es donde el puzzle se complica.

Conviene hacer una ponderación en base a diferentes variables para medir los aspectos cualitativos. Le damos un peso de de 1 y 5 al posicionamiento de la compañía entre los competidores, la competencia o su liderazgo, y el resultado se multiplica por los beneficios de los últimos años.

En cuanto al sector, algunas otras pistas son: analizar la cuota de mercado que puede alcanzar y las ventas que generaría; cuánto puede crecer el mercado, y los precios que puedes manejar según lo que esté haciendo la competencia. Además se deben calcular los costes de la actividad, si tienes servicios externalizados y si interesa hacerlo, sin olvidar las cuantías dedicadas a publicidad y otros servicios profesionales (gestoría, contabilidad y asesoría).

Valorar la cartera de clientes y los proveedores es también terreno peligroso. En el fondo se están traspasando relaciones humanas, de fidelidad y todo el trabajo que ello requiere; pero no queda otra salida que traducirlo a números. ¿La clave? Poner en claro el flujo de ganancias y costes que suponen tanto clientes como compradores, para lo que hay que tener en cuenta los descuentos que se aplican por ambas partes y la diversificación con la que se trabaja. Lo mejor, una vez más, es no depender de clientes estrellas, que pueden acabar por aguarte los planes.

Elementos económico-financieros: Para muchos expertos, el punto que realmente cuenta a la hora de ponerle precio a una empresa es su capacidad para generar dinero. El ebitda es lo único que dice realmente cuánto ganas cada año, en opinión de algunos expertos.

Todo empresario debe evaluar el estado de salud de su empresa, equilibrio patrimonial, apalancamiento, necesidades de financiación e inversión, el cash flow que genera el negocio y, por tanto, la rentabilidad de la actividad que desarrolla.

La cuenta de resultados es la que inclinará la balanza hacia una valoración u otra, pero no se pueden tomar los resultados sólo de un año, y mucho menos en esta época. Se trata de mirar los resultados y márgenes obtenidos en los últimos años para ver mejor la evolución de la empresa; de hecho, mientras más datos se manejen, más fiables serán las valoraciones finales.

Y como a la hora de la verdad todo deriva a las entidades bancarias, también has de tener en cuenta tu relación con ellas al analizar los elementos económicos, entre los que deberían entrar en juego las cuentas corrientes y créditos, y la necesidad (o no) de inversión. En definitiva, la compañía ha de tener una estructura financiera estable, que se pueda mantener a lo largo del tiempo y con capacidad para afrontar posibles riesgos.

A cuenta de los intangibles: ¿Qué parte de tu cuenta de resultados se puede imputar directamente al conocimiento de la marca? Es una percepción del consumidor por lo que resulta muy difícil traducir ese aspecto al libro contable. Es un valor intangible, aunque no cabe duda de que el valor de una marca encubre tras de sí el secreto de la compañía: una fórmula exclusiva, una cadena de distribución que llega a todos los rincones o una buena campaña. La marca y la imagen de la compañía son de esos elementos que nadie sabe valorar, pero todos sabemos que existen.


Errores más frecuentes al hacer una valoración de empresa

Sobrevaloración. Sostienen algunos expertos que las valoraciones de las pymes españolas no se hacen correctamente. El vendedor suele pedir por su negocio el 80% de la facturación anual, una cifra demasiado alta. E EE UU lo normal es el 25%. En España, se les da un valor a la empresa por el apego sentimental que tienen hacia ella muy por encima de la realidad.

Negociaciones interminables. El proceso de venta debe durar entre seis meses y un año, pero nunca más. De hecho, si en un año no has conseguido vender la empresa, es poco probable que cierres la operación, o al menos que la cierres con éxito.

Poca transparencia. Algunos expertos lamentan que, en ocasiones, las pequeñas empresas sean poco transparentes, confundiendo el libro de contabilidad del dueño con el de la empresa.

Confusión. Otro pecado capital, aunque algo menos común, es confundir la venta del negocio con la venta del inmueble: puede que el comprador no quiera el local, pero sí esté interesado en la compañía.


Técnicas para hacer una valoración de empresa

1. Método de múltiplos. Esta técnica es apropiada para compañías que tienen una vida de, al menos, 10 años y con un histórico de sus resultados. ¿La razón? La valoración a través del método de múltiplos se realiza en base al ebitda, para lo que es recomendable tener los resultados de muchos años. Se toman los resultados del año anterior, del presente y el que se espera obtener el próximo, y se multiplica por un número que suele estar entre 3 y 7. Esta técnica se aplica para las compañías que tienen un histórico consolidado y su crecimiento es regular. Si lleva diez años facturando una cuantía, no tiene lógica pensar que, de repente, va a vender el triple o la mitad, salvo circunstancias excepcionales. Pero hay que tener cuidado, porque el sector influye en los resultados de este cálculo. “En mercados como el textil, la zapatería, la biotecnología o las clínicas dentales es más fácil prever las ventas porque son más regulares y utilizan el método de múltiplos”, declara un experto.

2. Descuento del flujo de caja. Para las empresas jóvenes que no tienen un histórico, es la metodología más adecuada: consiste en proyectar los resultados de los próximos cinco años, dándoles un valor presente. Las empresas de software, por ejemplo, tienen crecimientos exponenciales, y para estos casos es mejor valorar a través del método de flujo de caja.

3. Método patrimonial. La mayoría de las valoraciones de empresas se realiza utilizando los métodos anteriores, incluso algunos expertos indican que el 95% de las valoraciones se hace con estas dos técnicas. Pero no son las únicas. Aunque menos, también se recurre al Valor de Activos Ajustados (o método patrimonial), es decir, una valoración de todos los bienes tangibles de la empresa. Es una fotografía de un momento dado, pero no toma en cuenta los intangibles. El problema es que solo indica la situación de un momento concreto ignorando que la empresa es algo dinámico.

4. El método por comparación (Reglas de la experiencia). Es útil para saber cómo se está moviendo el mercado: para valorar la empresa se toma como referencia las operaciones cerradas de empresas similares en el sector.


Ejemplos de valoración de empresas

Caso práctico 1: ¿Cuánto cuesta un restaurante?

Características:

– Tiene una facturación de unos 400.000 euros anuales y un rendimiento total para el dueño de 90.000 euros en una ciudad en la costa. Está abierta todo el año, y tiene una base de clientes fijos, aunque el verano sigue siendo la temporada alta.

– El local mide unos 200 m2 con una terraza de 40 comensales. En total, tiene 120 comensales. El contrato de alquiler es de cinco años, con una extensión de otros cinco, a un coste de 20.000 euros por año, bien por lo bajo del mercado.

– Las instalaciones están en buen estado, los equipos de cocina no son nuevos, pero están en condiciones óptimas, igual que el resto de la mobiliario, cubiertos…

– Los dueños trabajan todo el año en su restaurante.

Valoración:

Un restaurante de estas características puede valer entre 150.000 y 250.000 euros (1,5 a 2,5 veces su rendimiento), depende de los años de existencia que tenga la empresa. La antigüedad es una variable a considerar. Aquí se aplica la ecuación: más años, mejor precio. Sin embargo, existe una “tradición” por la que un restaurante vale “un año de su facturación” que hace que muchos negocios en este sector tengan tantas dificultades de vender.

Una empresa de estas características vale por su actividad de negocio, no por sus activos. Por lo tanto, su precio debe estar en línea con una amplia oferta en el mercado de negocios como estos, por lo que se sugiere una valoración a base de sus ingresos o por valores comparables en el mercado.

Caso práctico 2: Pequeña empresa industrial

Una empresa industrial en el sector textil que produce materiales para la fabricación de ropa, con una facturación de € 2 millones anuales, y una ganancia de €45,000 anual.

La compañía familiar ya tiene muchos años (más de 30). Es propietario de su nave y oficinas. Tiene unos 35 empleados, algunos de ellos desde hace muchos años. Hay algunos miembros de la familia activos en la gerencia, pero solamente uno trabaja a tiempo completo.

La maquinaria de producción ya es antigua, aunque funcione bien. La administración debe modernizar sus sistemas de contabilidad.

La facturación ha sido estable durante los últimos años, pero las ganancias están bajando.

Una empresa tal, hoy en día vale más por sus activos que vale por sus actividades. Hay que valorar la nave, los equipos y maquinaria a un coste de reemplazo o un valor del mercado, en lugar del coste contable según los libros.

Hay que “limpiar” los estados financieros en el sentido de que las ganancias normalmente no reflejan todos los ingresos que genera el negocio para sus dueños.

Buscamos el flujo de caja disponible (el EBITDA: Earnings before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization, o sea, los ingresos antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización), pero ajustado por in-y egresos extraordinarios, no-recurrentes y excepcionales (como puedan ser gastos personales pagados por la compañía para sus dueños: piense en móviles, coches, seguros).

Un análisis de factores (valoración cualitativa) también sirve para detectar los puntos fuertes y débiles, y aporta más a una valoración cuantitativa.
Al final, los empleados con experiencia son un valor para la continuidad de una empresa, pero también son una contingencia futura en el caso que tengan que ser despedidos.

Caso práctico 3: Distribuidora de materiales de oficina

Una empresa de una facturación de unos € 3 millones con unas ganancias € 75,000 anual. Es relativamente joven (unos 7-8 años), que ha conocido un crecimiento fuerte durante todos los años, con unos 20 empleados. Los dos socios trabajan a tiempo completo, uno en el área comercial, otro en la administración como en la logística.

Tiene una nave y oficinas alquilados, y varios vehículos. Tiene una existencia importante, y unas marcas de distribución exclusiva.

Una empresa con estas características hay que valorarla con el método de los ingresos y los ingresos futuros (flujo de caja futuro descontado). Los ingresos (salarios) de los socios deben estar sumados a las ganancias (vea el ejemplo 2).

Debe tener ya una base de clientes fijos y unos empleados con experiencia. Sus ingresos ajustados pueden llegar a € 150-200,000 anual, y su valor puede pasar el € 1 millón, depende la exclusividad de las marcas y la existencia.


Trucos para aumentar el valor del negocio

No puedes cambiar los resultados de tu empresa de un día para otro pero, si preparas la valoración con tiempo y aplicas algunos trucos, comprobarás que no es tan difícil mejorar la imagen de tu compañía, y esa estrategia repercutirá en el precio de venta.

Firma alianzas con otras empresas o instituciones o intenta compartir proyectos con los que compartir sinergias.

Procúrate premios o reconocimientos, pero que tengan valor, es decir, que sean de organismos reconocidos. Intenta estar entre los mejores en algo.

Forma parte, en la medida de lo posible, de comités y asociaciones del sector.

Participa en eventos: ferias, congresos, conferencias o ponencias, tanto nacionales como internacionales. Así demuestras una posición de liderazgo y referencia.

Consigue clientes importantes, que aumenten el caché de tus productos o servicios y te sirvan como herramienta de márketing.

Edita folletos o guías que puedas distribuir entre clientes, proveedores e incluso entre otras empresas.

Sé transparente en la contabilidad de tu empresa y mantenla actualizada.

Cuida el clima laboral de la empresa, no permitas que el equipo esté descontento, si quieres que todo tu trabajo dé sus frutos. Sé flexible en la organización de la empresa y el desarrollo de la actividad.

No te mires el ombligo y sé autocrítico: se trata de mejorar, no de autoconvencerse de lo bueno que es uno mismo.


¿Para qué sirve la valoración de una empresa?

La valoración de una empresa, bien estemos hablando de una empresa propia o ajena, es un ejercicio delicado y también crucial en el mundo de la inversión. Calcular el valor de tu negocio no es fácil, de la misma manera que tampoco es sencillo determinar el valor económico de cualquier bien tangible o servicio.

Si nos dejamos llevar por nuestro conocimiento intuitivo y encuadrando cualquier actividad económica dentro de una economía de mercado, podríamos concluir que cualquier bien material o cualquier servicio tiene el valor exacto que un hipotético comprador esté dispuesto a pagar por él. Esto es verdad solo en parte.

Es cierto que toda cuantificación de un valor económico siempre conlleva algún componente subjetivo. Todo dependerá de cuál sea la situación del bien que estamos valorando y nuestras intenciones con ese bien.

En el caso de una empresa, no es lo mismo valorarla teniendo en mente unas intenciones u otras. Podemos valorar una empresa propia porque queremos deshacernos de ella y ponerla a la venta. Pero también para buscar financiación utilizando su valor como aval, o porque queremos sacar al mercado participaciones de nuestra empresa.

En una situación opuesta, podemos querer valorar una empresa ajena para adquirirla, para obtener parte de sus acciones, para invertir en ella a través de otro tipo de fórmulas, etc. En este sentido, nuestra intención como inversores es fundamental a la hora de determinar el procedimiento que debemos utilizar para valorar una empresa. Y este procedimiento, a su vez cambiará drásticamente el resultado de nuestra valoración.


La diferencia entre los conceptos de valor y precio

Cuando oímos o leemos noticias relativas a la compra de empresas, la transacción suele venir expresada en una sola cifra. Se trata de una cantidad concreta, que se ha fijado a través de una serie de negociaciones entre las partes interesadas en la compra-venta. Esa cantidad es el precio que se ha pagado por una determinada empresa. Podemos utilizar como ejemplo compras de empresas de especial repercusión en el mundo económico, tales como la compra de Instagram por parte de Facebook por unos 730 millones de dólares; la compra de Youtube por parte de Google, fijada en unos 1.650 millones de dólares; o los 21.800 millones de dólares que Facebook desembolsó para hacerse con WhatsApp.

Cuando hablamos de todas estas cantidades, estamos hablando de precios. Sin embargo, aunque pueda parecer extraño, el precio no tiene por qué reflejar el valor de una empresa. Y de hecho, es muy común que valor y precio no coincidan, ya que el valor es un concepto que alberga un mayor componente de subjetividad.
Siguiendo uno de los ejemplos anteriores, es muy probable que la valoración de WhatsApp en el momento de su compra por parte de Facebook fuese menor que los 21.800 millones de dólares finalmente fijados para la venta. Sin embargo, podemos intuir que la compra de WhatsApp fue un movimiento estratégico de gran importancia para Facebook: eliminaba competencia, se hacía más fuerte en Internet, adquiría mayor peso en el sector de las telecomunicaciones, etc. Por ello, WhatsApp era mucho más valiosa para Facebook que para otras compañías. De ahí el desembolso final.


5 Métodos para hacer una valoración de empresa

De entre todos los métodos posibles para valorar una empresa hoy vamos a conocer 5 de los empleados con mayor frecuencia. Se trata de métodos desarrollados por expertos en empresa y finanzas, por lo que su puesta en práctica conlleva un cierto grado de complejidad. Pero sí podemos hacer una aproximación simplificada para comprender qué factores relacionados con la empresa tiene en cuenta cada uno de ellos y cuál puede ser más adecuado en según qué situaciones.

1. El valor contable

Se trata de un método de valoración basado en el balance de cuentas de la empresa y es uno de los más sencillos de calcular. Solo tiene en cuenta el patrimonio neto de la empresa.

En este método, se toman los activos de la empresa, es decir, los bienes patrimoniales que tiene en ese momento (aportaciones de los diferentes socios, bienes muebles e inmuebles, beneficios retenidos a lo largo del tiempo de la actividad de la empresa, etc.) y a continuación, se le restan los pasivos (lo que debe la empresa, sus deudas).

Si tenemos, por ejemplo, una empresa formada por tres socios en la que cada uno aporta 100.000 euros y en la que en el momento de la fundación piden un crédito de 200.000 euros para comprar un local y comenzar a funcionar. Y a esto añadimos un gasto en mobiliario y equipos informáticos de 10.000 euros y otros 50.000 euros de beneficios retenidos a lo largo de su actividad, tendríamos:

Activos:

Aportaciones de los socios: 100.000 x 3 = 300.000 euros.

Mobiliario y equipos informáticos: 10.000 euros.

Beneficios: 50.000 euros.

Total activos: 360.000 euros.

Pasivos:

Crédito inicial: 200.000 euros.

Valor contable = 360.000 (Activos) – 200.000 (Pasivos) = 160.000 euros.

Como es de suponer, este tipo de método de valoración resultará especialmente favorable en el caso de empresas con altos bienes patrimoniales (inmuebles, maquinaria, vehículos, mobiliario, etc.) y no tanto para otro tipo de empresas que basan su negocio en otros factores no tangibles.

2. El valor de liquidación

A través del cálculo del valor de liquidación, lo que se hace es una estimación del valor de la empresa en un momento puntual, si todo su patrimonio se vendiese a precio de mercado. En este caso, no se tienen en cuenta los precios de coste de los activos, sino su valor en una posible venta actual, ajustando los precios de los bienes a lo que dicte el mercado.

Siguiendo el ejemplo anterior, podríamos suponer que los equipos informáticos y el mobiliario se devaluasen con el tiempo desde el momento de su adquisición. Por el contrario, el local podría subir de precio. Imaginemos que vendemos mobiliario y equipos informáticos por 2.000 euros y el local por 250.000 euros. Dispondríamos de 252.000 euros con los que cancelar el crédito de 200.000 euros de forma anticipada y nos quedarían 52.000 euros. Sumados a los 50.000 de beneficios y a los 300.000 de aportaciones de los socios al inicio de la actividad, tendríamos un valor de liquidación de 402.000 euros para ese preciso momento.

3. El múltiplo de las ventas

El método de múltiplo de ventas es un método de valoración que suele emplearse con empresas de tecnología. Se basa en un cálculo orientativo que se obtiene multiplicando el dinero aportado por las ventas de una empresa por un coeficiente.

Este coeficiente estará determinado por una serie de análisis de la actividad de la empresa en un período previo, así como de analizar otras empresas de actividad similar, de manera que el valor obtenido pueda extrapolarse al momento de la valoración.

4. El valor de los beneficios (PER)

Este método, también conocido como PER: Price-to-Earnings Ratio (relación de precio por ganancias) suele ser especialmente útil para valorar empresas con cotización en Bolsa. Se trata de determinar la relación existente entre lo que se paga por cada acción de la compañía y el beneficio que nos aporta anualmente.formula-per

5. El valor de los dividendos

A través de este método se calcula el valor de la empresa en función a los dividendos por acción que se espera obtener.

Para ello, hay que calcular el dividendo que aporta cada acción de la compañía y dividirlo por la rentabilidad exigida por el accionista.

Por ejemplo, pongamos el caso de un determinado accionista que tiene 50 acciones de una empresa, a un valor de 10 euros por acción y unos dividendos de 1 euro por acción. Supongamos que este accionista exige una rentabilidad del 3% por sus acciones:

El 3% de rentabilidad exigida supondría unos dividendos mínimos de 0,30 euros por acción.

Para calcular el valor actual de cada acción:

formula-per-valor

Una vez calculado el valor de cada acción en función de los dividendos que reporta, podemos calcular el valor total de la empresa multiplicándolo por el número de acciones totales.

¿Qué método utilizar para valorar una empresa?

Como hemos visto, no existe un método mejor o peor que otro. Todo dependerá de la finalidad que tengamos en mente a la hora de valorar la empresa. Lo que sí debemos saber es cómo los diferentes métodos nos dan un tipo de información u otra sobre la empresa, para que esta información nos ayude a decidir en nuestras inversiones.


 

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